
De regalo de navidad pidió un sombrero. Uno igual al de su papá. Moderno y elegante.
Como había sido un niño bueno, no se sorprendió al desenvolverlo esa mañana.
Estaba muy feliz y en el espejo hizo muecas probándoselo.
Sin embargo, para la foto, eligió una expresión seria.
Porque quería ser todo un hombre, responsable y maduro.
Como su papá.
que hermoso! Él u el sombrero y toda la foto, espléndida!
ResponderEliminarMuy lindo y me encanta el poder que tenés de escribir una historia en base a una foto, es muy dulce.
ResponderEliminarYo hago lo mismo con las fotos pero me voy a la banquina siempre.
Besos
Muy bonita la foto y el niño. Se ve que es cierto que ciertas prendas de vestir imprimen, si no carácter, al menos ciertas actitudes ante la vida.
ResponderEliminarUn beso.
=) hermoso
ResponderEliminarCuando mi hija me imita pone voz de oso cavernario, sin embargo, cuando intenta imitar a la madre se asemeja a un cervatillo: algo debo estar haciendo mal..., tal vez es que fumo demasiado. Hermoso, Marcela, tú y las fotografías sois grandes confidentes, te envidio.
ResponderEliminarUn beso grande
Esta muy lindo lo que escribiste, interesante tu blog :)
ResponderEliminarTe agrego a mis links
Saludos!