Llega el frío y los árboles se desnudan, porque las hojas no les pertenecen.Las sueltan entonces al viento y el viento, que es muy sabio, las deja caer en plazas y calles después de haberlas hecho jugar a volar un rato.
Hay que soltarlo todo.
Inclusive a uno mismo.
Soltarse y jugar con el viento.











