El sol se disfrazó con un traje naranja y pude ver como el campo cerraba los ojos frente a la noche.
Las negras y cabizbajas espigas hijas de la sequía, suspiraron con la brisa demasiado cálida.
Hay un momento, al atardecer, en el que el tiempo se queda en silencio, como esperando nuestra respuesta.






