
Suele pasarme.
No es la primera vez, y no será la última.
Me abrazo a una canción y no la suelto durante un tiempo.
Camino por la calle escuchando esa canción, ignorando los otros sonidos del universo.
La tarareo si no puedo escucharla.
Tom Waits tiene un récord inalcanzable de canciones que se me enredan en la piel.
Esta canción siempre está, pero estos últimos dos días, me acompaña a todos lados.






