jueves, 12 de marzo de 2009

Sepia


Ella todos los días quería vestirse en colores. Salir a la calle y que su piel visible iluminara el mundo, que su sonrisa atravesara el mal humor y la tristeza.

Ella, que moldeaba con sus manos gratos momentos, haciéndolos asomar entre los problemas con pases mágicos que nadie comprendía; ella, se miró al espejo una mañana y se vio color sepia.

Pensó que su espejo la engañaba. Buscó otro espejo, y otro y otro. No había dudas. Ella era color sepia.

Y de algún modo, ya no le importaba.

5 comentarios:

  1. Marcela!!! aqui estoy, regresando... y bueno ahora tengo la noche entera para pasar por aqui, y por su otra habitación... y leerla con tanto placer como de costumbre...

    Este minicuento me encanto!!!...
    y sin dudas... q no le importe a ella.. es lo mas importante!
    besos muy calidos!
    Lilya

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  2. Lo importante es como se sienta ella, además todo es cuestión de matices, mañana despues de haber conocido a la persona indicada de un momento a otro adquiere los colores del arcoiris.

    Besos

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  3. Cuando nos sentimos a gusto con el color que nos devuelve el espejo es cuando podemos ser, verdaderamente, nosotros mismos. Entonces es cuando los demás pueden ver que estamos hechos de muchos colores.Porque uno mismo los acepta todos, incluído el sepia.

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  4. Me resulta bello pensarnos a través de los colores. Somos una gran paleta del más excelso de los artistas. No deberíamos olvidarlo...

    Tampoco, que cada color guarda dentro de sí su magia.

    Un beso

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  5. Saber envejecer es todo un arte. Hay personas que se empeñan en pintar en colores su imagen en sepia, entonces llega el esperpento. Me encantó tu metafora, Marcela.

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